Agricultura orgánica: Principio de una economía sostenible

La pérdida de diversidad biológica, la degradación de la capa de ozono y el cambio climático reflejan los costes socioambientales que ha experimentado la sociedad inmersa en un sistema capitalista. En plena globalización la crisis ambiental cuestiona las bases conceptuales que habían impulsado el crecimiento económico, las cuales aceleran la degradación de los recursos naturales. Es por eso que se la agricultura orgánica gana fuerza con la finalidad de crear una economía circular y a largo plazo sea un modelo sostenible.

La ecología gana fuerza para intentar frenar o suavizar este conflicto mundial frente a los intereses de las grandes corporaciones y el bienestar ambiental. Aquí entra en juego la Economía Ecológica, la cual es el estudio entre la economía y el medio ambiente y tiene como finalidad analizar la sustentabilidad ecológica de la economía y discutir el valor de los daños ambientales.

La Economía Circular propone un sistema económico cerrado con la intención de imitar el ciclo natural al convertir residuos en materias primas con menor consumo de energía y amortiguando el impacto ambiental. 

Miriam Valero

Actualmente tenemos un sistema económico donde materia y energía entran en un primer proceso en determinada calidad y salen con una distinta, donde se sigue el modelo lineal de producir-consumir-tirar. La Economía Ecológica pone de por medio la preocupación sobre el conflicto naturaleza-sociedad y la necesidad de construir un nuevo paradigma ambiental energético que integre a la ecología y modifique los modos de producción y consumo existentes, es ahí donde surge la Economía Circular.

La Economía Circular propone un sistema económico cerrado con la intención de imitar el ciclo natural al convertir residuos en materias primas con menor consumo de energía y amortiguando el impacto ambiental.  Este modelo circular de producir, consumir, reutilizar, reparar y reciclar ayuda a fomentar un equilibrio entre la energía al utilizar eficientemente la materia prima y reducir la velocidad de destrucción global de los recursos disponibles.

Figura 1. “Economía circular” en la industria agroalimentaria (Engineers Ireland, 2016)

La agricultura tradicional utiliza la energía solar captada por la fotosíntesis como fuente de alimento para el animal de tiro. Hoy día, en muchas partes del planeta, la agricultura mecanizada sustituye la tracción animal por el tractor, cambiando la energía solar por los combustibles fósiles, generando un desproporcionado consumo de energía de stock finito. Por lo tanto, en el largo plazo deriva en una acción insostenible al depender de un recurso natural escaso y no renovable.

El resultado de la explotación agrícola capitalista como un proceso de acumulación ha sido una crisis ecológica y energética, donde la lógica es el incremento exponencial de la producción. La crisis ecológica responde a la pérdida de sostenibilidad en la relación entre individuos, sociedad y recursos naturales. Mientras que la crisis energética se hace referencia a la escasez de recursos renovables y al desequilibrio entre la energía gastada en la fabricación y la contenida en las cosechas que se obtienen.

Ante la evidente inestabilidad del modelo actual, que conjuga el ámbito económico, social y político, surge la inquietud de explorar otras alternativas de desarrollo. Estas mejoras deben centrarse en la implementación de un modelo de producción que evite la degradación del medio ambiente, manteniendo el stock de recursos naturales incluidos en la actividad productiva y paralelamente, garantizar la seguridad alimentaria para la población.

Por ello el concepto de sostenibilidad se vuelve central.  Institucionalmente, el desarrollo sostenible ya estaba planteado con anterioridad como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. En la actualidad el tema incluye cuatro pilares, que son: crecimiento económico, inclusión social, cultura y equilibrio medioambiental.

La agricultura orgánica surge como vía para alcanzar este desarrollo sostenible, pues enfatiza la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y la aplicación de prácticas agrícolas resilientes que contribuyen al mantenimiento de los ecosistemas. Esta actividad también tiene como punto de partida el conjunto de prácticas para una producción agrícola igualmente sostenible con el cuidado de la salud, la adaptación al cambio climático y el mantenimiento de la diversidad genética de las semillas.

Uno de los fundamentos de la agricultura orgánica que compatibiliza con la salud ambiental es la restricción del uso de insumos externos como plaguicidas y fertilizantes químicos o semillas transgénicas. De esta forma se promueve la realización de procesos y controles naturales para conseguir producciones limpias y de mayor calidad nutricional.

Asimismo, las formas de propiedad y relaciones sociales de producción se centran en principios comunitarios y de solidaridad, comprendiendo el desarrollo como una expansión de los potenciales de un individuo y su grupo. El elemento sustancial de este enfoque es la revalorización del factor trabajo frente al factor capital.  Las prácticas agronómicas ecológicas reducen considerablemente la dependencia del agricultor a la importación de insumos, así la circulación y distribución quedan por lo general a cargo de la misma comunidad.

La participación de intermediarios disminuye al realizar el intercambio de manera directa con el productor, lo que permite la disminución del precio final del producto y se facilita su acceso a la población. La economía local o regional es una característica común en la agricultura orgánica dada la actividad productiva que se contiene en su mismo ciclo.

Como conclusión lo que se pretende es demostrar la viabilidad económica de la agricultura orgánica ante la insostenibilidad energética y económica de la agricultura industrial actual.  La lógica capitalista, que persigue la maximización de la tasa de ganancia, atenta contra las dos fuentes de riqueza más importantes: trabajo y naturaleza. Es por lo que las prácticas de la agricultura orgánica presentan, desde principios solidarios, una cultura emergente que se preocupa por la relación de equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

Referencias

Engineers Ireland. (9 de Agosto de 2016). Obtenido de https://www.engineersireland.ie/Engineers-Journal/Biomedical/agrocycle-circular-economy-project-aims-to-reduce-or-re-use-agri-food-waste

Guzmán Herrera, R., & Lechuga Montenegro, J. (2019). Una aproximación a la economía política de la agricultura orgánica. Revista Nicolaita de Estudios Económicos, XIV(2).

Miriam Valero

Estudiante del último año en Grado en Economía de la Universidad de Almería. Realizó sus prácticas curriculares en el departamento de Administración de Agroecology S.L.